Mariano Pieres: su formación en la reserva de Defensa y Justica, el vínculo con Enzo Fernández y el sueño de volver a jugar en la Primera División

El actual defensor de Brown de Adrogué compartió detalles de su trayectoria como futbolista: desde sus inicios hasta su actualidad en el ascenso.

Mariano vistiendo los colores de Brown de Adrogué.
Mariano vistiendo los colores de Brown de Adrogué.

Todos los jóvenes que juegan en el fútbol de Reserva tienen el mismo sueño: debutar en la primera de su club. Un objetivo que, como muchos otros, Mariano Pieres logró en 2021 bajo los colores de Defensa y Justicia. Gracias a un sacrificado camino que comenzó en los clubes de baby y luego en las inferiores de Banfield, se ganó la confianza del DT de aquel entonces, Sebastián Beccacece.

Pero a pesar de haber sido el capitán de la Reserva del Halcón de Varela, e incluso disputado algunos partidos de la Copa Sudamericana, la falta de minutos generó que se fuera cedido a Comunicaciones. A un fútbol de ascenso que, hasta el día de hoy, no logró salir. Tras sus pasos por San Martín de Mendoza, Excursionistas y Juventud Unida Universitarios, actualmente milita en Brown de Adrogué. 

A continuación, en Futuro Reservado te traemos los detalles de esta historia, contados por el propio protagonista.

¿Cómo fueron tus comienzos en el fútbol? ¿A qué edad empezaste a jugar?

Mis comienzos en el fútbol fueron más que nada por un gran fanatismo de mi papá y, obviamente, acompañado de mí desde muy chico, de nunca dejar una pelota, en estar pateando todo lo que veía. Por lo que me cuentan, empecé a jugar a los cuatro años en un club que se llama Ateneo Parroquial, ubicado a diez cuadras de mi casa. De ahí hasta los siete años, fueron mis comienzos y los primeros recuerdos que yo tengo de haber jugado a la pelota.

¿Tu primer club? ¿Cuál fue? ¿Quién te llevó? ¿De chico ya jugabas de central o preferías otra posición?

Mi primer club de baby fútbol, como ya mencioné, fue el Ateneo Parroquial. De once, en cambio, fue Banfield. A mi club de baby me llevaron por primera vez mis papás. Después, habitualmente me llevaba mi abuela porque mis papás trabajaban. Todo muy diferente a Banfield… Ahí me llevaba el mismo técnico que yo tenía en Ateneo Parroquial que también trabajaba en las infantiles del Taladro.

Siempre jugué de defensor central, toda mi carrera. Aunque bueno, yo creo que hubiese preferido jugar de delantero, ja. Pero si juego un partido informal me voy a jugar de delantero, es como un gustito que me doy cuando se puede.

Te formaste durante mucho tiempo en las inferiores de Banfield, e incluso llegaste a la reserva. ¿Cómo es que terminaste debutando en la primera de Defensa y Justicia, y no en la del Taladro?

Competí diez años en Banfield, desde los 9 hasta los 19. Fue en mi primer año de Cuarta cuando decidí irme. Tomé esa decisión principalmente porque, a pesar de haber tenido un muy buen año en Quinta, ese rendimiento no se vio reflejado en resultados concretos. Ya había tenido algunos minutos en Reserva, incluso desde la Sexta división empecé a entrenar y jugar algunos partidos con ellos, siendo muy chico, con apenas 16 o 17 años.

Al llegar al primer año de Cuarta, sentí que no estaba viendo el progreso que esperaba en mi desarrollo. Entonces, junto con mi familia, decidimos buscar nuevos caminos. Como tengo pasaporte comunitario español, tomé la decisión de irme a España para probarme en la Reserva del Mallorca.

Estuve ahí un mes, un mes y pico a prueba y finalmente no quedé. Fue en ese momento cuando surgió la oportunidad, a través de un técnico que ya me conocía, de sumarme a Defensa y Justicia. Y bueno, desde los 19 hasta los 22 estuve en Defensa. Esos tres años fueron una etapa importante de mi carrera.

¿Qué recuerdos tenés en la Reserva del Halcón?

Tengo recuerdos muy lindos de Defensa, muy lindos. En Reserva compartí mucho y conocí a mucha gente muy sana y muy noble. Por ejemplo, el cuerpo técnico de Pablo De Muner, que hasta hace poco estuvo dirigiendo la Primera de Defensa. También el ayudante de campo, el "Ruso" Ribolzi, con quien tengo una relación tan cercana que casi podría decir que tenemos una amistad. Conocí también a Nahuel Fioretto, que hoy está trabajando en las inferiores de Boca, y a Nicolás Gianni, que compartió ese tiempo conmigo y ahora trabaja como ayudante de campo de Ariel Broggi.

Son personas muy sanas y nobles, que me enseñaron muchísimo en lo futbolístico, pero sobre todo en lo personal, que para mí es lo más importante. Me llevo de ellos valores y aprendizajes muy lindos.

Lo mismo puedo decir de toda la gente que trabajaba en Defensa. Por ejemplo, Adrián Domeneche, que fue el coordinador y que hoy ya no está en el club, pero para mí fue una persona muy importante. Me enseñó muchísimo y siempre lo escuché con atención. También el utilero, Rubén, una persona muy noble que me enseñó mucho sobre Defensa y, especialmente, sobre la Reserva. Ahí fue donde compartí más tiempo y donde generé un vínculo muy fuerte con toda la gente que trabajaba alrededor del equipo.

Me llevo los recuerdos más lindos, de verdad. Tal vez, incluso, los más lindos de mi carrera hasta ahora.

Contame un poco de tu debut en primera. Aquel partido frente a Atlético Tucumán, en el cual los positivos de COVID dentro del plantel hicieron que vos y otros juveniles salieran de titular. ¿Cómo lo viviste? ¿Nervios? ¿Ansiedad?

Mi debut en Primera fue muy lindo. Es algo que, obviamente, como todo chico que empieza a jugar al fútbol, uno sueña. Y cuando llega ese momento, la felicidad es inmensa. Se te vienen a la cabeza un montón de recuerdos y cosas que pasaste para llegar hasta ahí.

Recuerdo ese partido con muchas ganas, con mucha ilusión. Justo se dio en el contexto de la pandemia por Covid. Yo venía alternando entrenamientos con el plantel de Primera, aunque no de manera tan habitual. Y, por los contagios, el club decidió preservar a algunos jugadores, creo que era por la Copa Sudamericana, para evitar riesgos con los que habían dado negativo.

Ahí fue cuando nos tocó jugar a la mayoría del plantel de Reserva, junto a algunos chicos que venían bajando de Primera. Obviamente, al principio sentí un poco de nervios y ansiedad, pero una vez que entrás a la cancha, se te olvida todo. Estás completamente concentrado en lo que tenés que hacer, en tu rol dentro del equipo.

El partido fue duro, se nos hizo cuesta arriba. Hubo situaciones puntuales donde se notó la diferencia de experiencia con algunos jugadores de Primera, que marcaron esa diferencia. Pero, en lo personal, quedé muy contento con el trabajo que hice. Creo que ese partido fue clave, porque a partir de ahí empecé a entrenar todos los días con el plantel profesional. Desde ese momento no bajé más. Ya en el verano siguiente, durante la pretemporada, pude afianzarme definitivamente en Primera, que era lo que tanto quería.

Más allá de que en 2020, con Crespo, había tenido algunas participaciones en el banco de suplentes y muchos entrenamientos con el plantel, fue recién después de mi debut cuando realmente me consolidé y empecé a forjar mi carrera.

Te tocó jugar algunos partidos en la Copa Sudamericana 2022, ¿los recordás como los más lindos de tu carrera hasta el día de hoy?

Sí, creo que, sin dudas, el partido en Brasil contra Atlético Goianiense, por la Copa Sudamericana, fue el momento más lindo de mi carrera. Desde chico siempre fui, y sigo siendo, muy pasional por el fútbol. Es un deporte que me encanta y que sigo todo el tiempo. Miro todos los partidos que puedo. Siempre miraba encuentros de Copa Sudamericana, de Copa Libertadores… Poder cumplir ese sueño de jugar un partido de Sudamericana, y encima con un club al que quiero mucho, para mí fue un sueño cumplido.

Seguramente, hasta ahora, ese fue el partido más lindo que me tocó jugar. Además, la experiencia de disputar ese tipo de encuentros no te la quita nadie, y te da un plus muy importante en lo que es la carrera de un futbolista.

En tu estadía en Defensa y Justicia coincidiste con Enzo Fernández, ¿cómo era él ahí en Varela? ¿Se notaba que iba a ser un crack mundial?

Bueno, sí, compartí con Enzo. No fue por mucho tiempo, porque justo se dio que él volvió a River de manera anticipada. Pero, sin ningún tipo de dudas, se notaba que tenía una calidad distinta al resto y una personalidad totalmente diferente.

Recuerdo un día muy puntual, en una práctica de fútbol, donde me tocó enfrentarlo. La indicación que tenía mi equipo era clara: marcarlo a él, porque era la única manera de poder recuperar la pelota, jugar un poco y no estar todo el tiempo defendiendo. Cada vez que Enzo agarraba la pelota, era un pase bueno. Cada vez que la tenía, volvía a generar otra jugada clara. Nos tuvo, no sé cuánto duró la práctica, quizás 25 minutos, dominados. Manejó el partido parado, controlando el ritmo, la posesión… La verdad, una calidad muy distinta al resto. Se notaba que iba a ser un jugador diferente.

Después, obviamente, necesitaba de muchas otras cosas que también se le fueron dando: como llegar a un club grande como River, destacarse y ser figura partido tras partido. Eso es lo que te hace marcar la diferencia. Y bueno, así se explica también que lo hayan vendido al club que lo vendieron, por la plata que se pagó, y que después haya jugado un Mundial y lo haya hecho como lo hizo. Pero sin duda, desde el primer momento, se notaba que tenía una calidad distinta al resto.

Tu primer entrenador como profesional fue ni más ni menos que el actual DT de Ecuador… ¿Qué podrías decir de Sebastián Beccacece? ¿Es tan pasional cómo parece?

Bueno, de Sebastián voy a estar siempre, siempre, siempre muy agradecido. Fue el entrenador que confió en mí y me dio la oportunidad de firmar mi primer contrato profesional en Defensa. Como te dije antes, también me dio la chance de jugar mi primer partido internacional. Por todo eso, le estoy muy, muy agradecido.

Es tan pasional como se lo ve. No es ni más ni menos de lo que muestra frente a las cámaras. Es un obsesivo del trabajo, de la perfección, de que cada entrenamiento y cada ejercicio se hagan bien. Más allá de eso, sabe muchísimo de fútbol. Tiene un gran conocimiento, sobre todo en el análisis del rival, en detectar los puntos débiles, en cómo mantener la pelota... En lo que él entrena, es realmente muy bueno.

A mí, que también me gusta todo ese análisis, me sorprendió mucho. Aprendí un montón con él, y estoy seguro de que, en el futuro, todo lo que aprendí de Sebastián lo voy a poder aplicar si me toca ser técnico.

Además de saber mucho, transmite algo que para mí es fundamental: la energía, la pasión que se pone en cada cosa que uno hace. Él lo dice siempre, lo remarca mucho cuando habla: la energía que uno le pone a la acción es clave. Y yo aprendí mucho de eso, de la importancia de la energía, de la pasión y de las emociones que hay que ponerle a cada momento particular.

¿Su salida (Beccacece) en septiembre del 2022 influenció en que vos después te fueras cedido a Comunicaciones?

Mi salida de Defensa fue, en parte, por él. Yo me quedé compitiendo durante los primeros seis meses del año, en los que jugamos la Copa Sudamericana y fui al banco. Todo eso se dio un poco por la lesión de Tomás Cardona. Mi rendimiento en ese tiempo hizo que el club no trajera ningún refuerzo en mi posición y que me quedara yo.

Después, en junio, él me transmitió que, por mi edad y porque no me iba a poder garantizar muchos minutos en el plantel profesional, lo mejor era que me fuera a préstamo para sumar rodaje. Y bueno, se dio que al mes, o incluso menos, él terminó saliendo del club. No recuerdo bien cuánto tiempo pasó, pero fueron dos o tres semanas. Me quedé un poco con esa sensación de que, tal vez, si hubiese esperado un poco más, con la llegada de un nuevo técnico podía haber tenido otra oportunidad, quizás él hubiese querido que me quedara.

Pero bueno, son momentos y situaciones que pasan en el fútbol. Se dio así, y nada… Obviamente me hubiese gustado quedarme más tiempo en Defensa, pero fue lo que tocó en ese momento.

Desde que jugas en el ascenso, ¿cuál es el contraste qué más te sorprendió con respecto al fútbol de primera división?

Hay un montón de situaciones que cambian entre el fútbol de ascenso y el de Primera División. Desde las canchas de entrenamiento y de partido, hasta la forma de resolver dentro del juego, las situaciones tácticas o técnicas... cambia todo, y cambia mucho.

Hay que adaptarse y entender cada categoría. No es lo mismo la Primera C que la Primera B Metropolitana, ni la B Metro que la Primera Nacional, y tampoco la Nacional B que la Primera División. Cada una tiene sus características, sus particularidades y sus propias exigencias.

Incluso dentro de la misma categoría hay diferencias. El Federal A, por ejemplo, es muy distinto a la B Metro, aunque estén en el mismo escalón del fútbol argentino. Cambian muchas cosas: el estilo de juego, los viajes, las canchas, el ritmo de competencia, etc.

Lo más importante que tiene que tener un jugador es la capacidad de adaptarse, de sacarle provecho a cada situación. Y también tener la suerte de estar en el club justo en el momento ideal, porque todo es muy cambiante.

En categorías como la C, la B Metro o el Federal A no hay un equipo que domine con claridad. Todo es muy parejo, muy competitivo, y por eso hay muchas diferencias entre todas las divisiones.

¿Soñás con volver a jugar en un club de la A? ¿Hay alguno que en tu cabeza digas: 'me muero por ir a este?

Más que un sueño, creo que es el trabajo del día a día. Esforzarse, dedicarse, amar esta profesión que para mí, es la más linda del mundo. Hay que entregarse al máximo y terminar vacío después de cada entrenamiento, de cada partido. Sólo así, en algún momento, uno puede volver a estar en Primera, como me tocó a mí.

Y nada, lo deseo. Lo busco todos los días. Trabajo para eso. A veces las cosas salen, a veces no, pero con esfuerzo, dedicación y trabajo creo que uno está mucho más cerca de lograrlo.

Si hay un lugar por el que me muero por jugar, es el club del cual soy hincha. Como te dije antes, soy muy pasional, lo vivo de una manera muy intensa. Ese sueño no es sólo mío, es el sueño de mi familia, el sueño de todos. A veces uno lo ve lejos, no imposible, pero sí lejos.

Y también hay otro club donde me encantaría volver a jugar: Defensa. Dejaría muchas cosas por tener otra etapa ahí. Es un club hermoso, una familia hermosa. Me transmitieron valores únicos, y siento que somos muy parecidos en muchas cosas. Me considero, en varios aspectos de mi forma de ser, muy parecido a lo que representa Defensa. Y por eso, me encantaría volver a jugar ahí.

Si te pregunto por tu mayor virtud, ¿cuál sería?

Mi mayor virtud futbolística podría ser mi manera de leer el juego, o la agresividad que tengo a la hora de marcar. Esas pueden ser algunas de mis fortalezas. Pero, bueno, uno siempre trata de dar lo mejor en todas las situaciones del juego. Busca corregir las cosas que tenga que corregir para acercarse a ser un jugador más completo y seguir creciendo en esta profesión, que es la más linda del mundo.

El fútbol me ha hecho muy feliz, y sigue haciéndolo. Obviamente, uno siempre quiere crecer, mejorar y ser mejor. Pero en fin, soy muy feliz jugando al fútbol. Es una profesión hermosa, y muy, muy sana.

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